
Noventa segundos de mediocridad no resultan suficientes: ¿qué son noventa segundos comparados con toda una vida?. Efímeros, minúsculos, ridículos, insignicantes; casi un agravio. Como cada existencia debería de elegir las banderas de sus propias batallas, yo desde aquí defiendo la idea de mediocridad como una espiral permanente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario